¿Cómo identificar si nacimos para ser empleados o para emprender?

¿Cómo identificar si nacimos para ser empleados o para emprender?

¡Hola a todos!

Amo esta nueva dinámica del los blogs en la que ustedes me dicen qué tema les gustaría tocar y los llevamos a votación en Instagram. Siento que de esta forma me puedo conectar más con ustedes y sus expectativas.

Entremos en materia con la siguiente pregunta de uno de ustedes "¿Cómo identificar si nacimos para ser empleados o para emprender? Cuéntanos tú experiencia"

Les cuento, desde muy pequeña vi a mi padre trabajar mucho y mi etapa colegio me gustaba hacer pulseras y venderlas. Me creaba una independencia y una oportunidad de ahorrar única. Además, me divertía hacer manualidades de este estilo.

Mi primer trabajo formal fue a los 16 años en una tienda de ropa en Mérida - Venezuela que se llamaba Vitale. Recuerdo que era un trabajo duro porque me tocó atender durante la época decembrina y la tienda se volvía un desastre. Nos teníamos que quedar hasta tarde limpiando y organizando. Este fue el primer trabajo en el que pasé horas y horas convenciendo a un cliente sobre un servicio o pieza y brindándoles miles de opciones. Me tocó lidiar de cerca con los temperamentos y comportamientos poco amables por parte de algunos de ellos. Llegar muchas veces a la casa sin una venta era frustrante.

Esto lo decidí hacer porque estaba iniciándome en los concursos de belleza y quería ahorrar para todos los gastos. Siempre tuve el apoyo de mis padres, pero desde muy joven, como les comenté, me gustaba ganarme mis cosas y entender el sacrificio que implicaba.

Luego, la vida me llevó a trabajar de la mano con grandes compañías como el Miss Venezuela, Miss Universo, ser modelo e imagen de marcas. En todos recibía ordenes, cumplía horarios y responsabilidades. Aunque suene paradójico, no resultaba tan diferente a ese primer trabajo. Lidiaba con temperamentos y personajes -algunos muy difíciles-, pero que al mismo tiempo me retaban para ser mejor y para tener mis metas y objetivos más claros.

De los grandes aprendí muchas cosas valiosas, la disciplina; la constancia; claridad en los objetivos; plantearse metas; analizar si los sueños se pueden llevar a la realidad, no solo por ser buenas ideas, sino porque también debía traducirse en resultados, en números. Era muy importante tener claro quién era nuestro cliente, qué era lo que deseaba ver, cómo lo quería ver y cómo eso se uniría a con los valores de cada marca; siempre dejando una huella, un legado, consiguiendo un reconocimiento de marca firme, ganándose al consumidor, siendo cercanos y viviendo experiencias. Viví en carne propia como los dueños de empresas no se detienen ni un segundo. No descansan ni los domingos. Son entregados en cuerpo, alma y corazón a su negocio y por eso alcanzan el éxito.

Al ver toda esa pasión y compromiso con la que trabajaba cada una de estas empresas, me enganchaba; simplemente, me enamoraba. No dejaba de hacer preguntas. Era curiosa. Quería saber cómo funcionaba todo y dentro de mí me decía, espero yo un día ser como ellos, espero tomar todas sus experiencias y algún día tener yo mi propia marca. Allí se encendió mi chispa de ser emprendedora.

Inicié sociedades con gente que sabía de negocios- de sus negocios- y que tenían buenas ideas. Vi cómo trabajaban, los éxitos que teníamos como equipo y los errores que cometíamos en el camino. Todo esto me ayudó porque ahora, con mi nueva marca, entendí lo que debo y no debo hacer, con la certeza de que aún falta mucho por aprender.

Esta es mi experiencia. Considero que es muy importante ser empleados, que es un camino que tenemos que recorrer todos. Ser empleado te da experiencia, humidad para aceptar errores, tenacidad para recibir ordenes, inteligencia para luchar por tus argumentos y propuestas. Ser empleado te da la capacidad de identificar errores a tiempo, te ayuda a ser competitivo, innovador, te crea el don del respeto por los demás (tus compañeros, tu jefe) con los cuales no siempre estarás de acuerdo. Aprendes de personas brillantes y no tan brillantes. Te da la capacidad de saber construir relaciones, y muchas otras cosas que considero te harán un mejor emprendedor.

Esa chispa de emprendedor se prenderá en el camino y si no se prende, porque quizás tu meta es llegar a ser el gerente o ¿por qué no? el dueño de la empresa en la que trabajas, será igual de ambicioso y tendrás que ir escalando y conociendo cada puesto de trabajo para entender la empresa.

Soy de las que cree que todo se logra peldaño a peldaño. Que ni ser empleado ni emprendedor es fácil, pero que debemos ser humildes abrirnos al universo del aprendizaje y tener una meta trazada para saber dónde queremos estar más adelante.