Juana de Arco fue una mujer dirigida por la fe.   Siendo muy joven, con apenas 13 años, aseguró haber escuchado  un llamado de san Miguel, santa Catalina y santa Margarita, quienes la invitaban a adoptar la piedad y la devoción como norte en su vida. Años más tarde, D-os le encomienda dirigir el ejército francés. Sí, aquella hazaña era casi imposible y hasta burlesca para muchos. Una mujer dirigiendo un batallón de puros hombres para coronar al Delfín y expulsar a los ingleses. Como era de esperarse, al principio, los intentos fueron fallidos, pero finalmente lideró un ejército de cinco mil hombres y logró la misión que se le había encomendado.   Las voces divinas que le indicaban las batallas a librar desaparecieron una vez que Juana cumplió con lo pedido. Sin embargo, pese a su intento por volver a casa, la insistencia de sus compañeros en que siguiera batallando la hizo permanecer en combate. Fue ahí cuando los ingleses la capturaron y fue juzgada con el cargo de brujería, al indicar que esas voces divinas provenían de la magia negra.  En nombre de su fe hizo cosas inimaginables. Por seguir sus creencias conmocionó al mundo y marcó huella en la historia.  Muchas veces, esas voces que nos guían hacia nuestra misión de vida provienen de nosotros mismos, de nuestro interior. Si te pausas un segundo y logras escucharte, conectarás con esa intención y tus acciones irán de la mano.

Juana de Arco fue una mujer dirigida por la fe.


Siendo muy joven, con apenas 13 años, aseguró haber escuchado  un llamado de san Miguel, santa Catalina y santa Margarita, quienes la invitaban a adoptar la piedad y la devoción como norte en su vida. Años más tarde, D-os le encomienda dirigir el ejército francés.
Sí, aquella hazaña era casi imposible y hasta burlesca para muchos. Una mujer dirigiendo un batallón de puros hombres para coronar al Delfín y expulsar a los ingleses.
Como era de esperarse, al principio, los intentos fueron fallidos, pero finalmente lideró un ejército de cinco mil hombres y logró la misión que se le había encomendado.


Las voces divinas que le indicaban las batallas a librar desaparecieron una vez que Juana cumplió con lo pedido. Sin embargo, pese a su intento por volver a casa, la insistencia de sus compañeros en que siguiera batallando la hizo permanecer en combate. Fue ahí cuando los ingleses la capturaron y fue juzgada con el cargo de brujería, al indicar que esas voces divinas provenían de la magia negra.

En nombre de su fe hizo cosas inimaginables. Por seguir sus creencias conmocionó al mundo y marcó huella en la historia.

Muchas veces, esas voces que nos guían hacia nuestra misión de vida provienen de nosotros mismos, de nuestro interior. Si te pausas un segundo y logras escucharte, conectarás con esa intención y tus acciones irán de la mano.