Para ser grande no hay edad; para dejar una huella, tampoco.   Muchísimas investigaciones se han realizado respecto a la Segunda Guerra Mundial y la forma de vida de los que en ella participaron, sea de forma activa o pasiva. A muchas familias "les tocó" transitar ese momento histórico, pese a la resistencia que colocaran y la poca voluntad de ser parte de todo aquello.   Ana nació en Fráncfort del Meno, en la parte central de Alemania. Vivió en este lugar junto a su hermana, su padre y su madre, hasta que la crisis comienza a golpear el país y surge la figura de Hitler, con el sentimiento antisemita. En este momento Otto y su esposa deciden migrar hacia Holanda, donde logran emprender una fábrica y brindar cierta estabilidad a la vida de las niñas.   Otto busca, en varias oportunidades, migrar hacia Estados Unidos o Inglaterra, pero estos intentos no son exitosos. Alemania invade Polonia y, próximamente, aunque parecía que los Países Bajos se salvarían de esta situación, Holanda sucumbe y las tropas alemanas entran al país. La presencia de los judíos comienza a restringirse, al punto de llevar a la familia a un estado de clandestinidad.   Frente a este escenario tan adverso, Ana comienza un nuevo proyecto, por decirlo de alguna manera. Un proyecto personal y profesional, pues deseaba ser periodista y que sus escritos fuesen leídos en el mundo. Quizás no fue de la manera en que ella soñó, pero sus palabras hicieron historia.   Ana vio en su diario y en sus relatos la posiblidad de crear una novela y de poder encontrarle sentido, de este modo, a la situación tan difícil que atravesaba junto a su familia y una comunidad entera. Cada palabra, escrita desde la honestidad más grande y con propósito, conmocionó al mundo y mostró otra cara mucho más íntima, inocente y personal de este período tan oscuro para ese lado del mundo.   Muchas veces, el alcance que podemos tener depende de hasta dónde nos planteemos llegar. Procuremos desechar las excusas o sentir que no contamos con una plataforma para tener impacto en el mundo. Si tienes un objetivo  y tienes absoluto compromiso con él, las ventanas aparecerán y tu misión se va a cumplir.  Cree en el poder de tus acciones y de tus ideales. Si quieres dejar una huella en el mundo, empieza a tallarla ahora.  

Para ser grande no hay edad; para dejar una huella, tampoco.


Muchísimas investigaciones se han realizado respecto a la Segunda Guerra Mundial y la forma de vida de los que en ella participaron, sea de forma activa o pasiva. A muchas familias "les tocó" transitar ese momento histórico, pese a la resistencia que colocaran y la poca voluntad de ser parte de todo aquello.


Ana nació en Fráncfort del Meno, en la parte central de Alemania. Vivió en este lugar junto a su hermana, su padre y su madre, hasta que la crisis comienza a golpear el país y surge la figura de Hitler, con el sentimiento antisemita. En este momento Otto y su esposa deciden migrar hacia Holanda, donde logran emprender una fábrica y brindar cierta estabilidad a la vida de las niñas.


Otto busca, en varias oportunidades, migrar hacia Estados Unidos o Inglaterra, pero estos intentos no son exitosos. Alemania invade Polonia y, próximamente, aunque parecía que los Países Bajos se salvarían de esta situación, Holanda sucumbe y las tropas alemanas entran al país. La presencia de los judíos comienza a restringirse, al punto de llevar a la familia a un estado de clandestinidad.


Frente a este escenario tan adverso, Ana comienza un nuevo proyecto, por decirlo de alguna manera. Un proyecto personal y profesional, pues deseaba ser periodista y que sus escritos fuesen leídos en el mundo. Quizás no fue de la manera en que ella soñó, pero sus palabras hicieron historia.


Ana vio en su diario y en sus relatos la posiblidad de crear una novela y de poder encontrarle sentido, de este modo, a la situación tan difícil que atravesaba junto a su familia y una comunidad entera. Cada palabra, escrita desde la honestidad más grande y con propósito, conmocionó al mundo y mostró otra cara mucho más íntima, inocente y personal de este período tan oscuro para ese lado del mundo.


Muchas veces, el alcance que podemos tener depende de hasta dónde nos planteemos llegar. Procuremos desechar las excusas o sentir que no contamos con una plataforma para tener impacto en el mundo. Si tienes un objetivo  y tienes absoluto compromiso con él, las ventanas aparecerán y tu misión se va a cumplir.

Cree en el poder de tus acciones y de tus ideales. Si quieres dejar una huella en el mundo, empieza a tallarla ahora.