Un velero, una hazaña y un reto que dejó más que un nombre en alto, miles de donativos a escuelas y niños necesitados.  Galia Moss ha sido la primera mujer en recorrer el Océano Atlántico en un velero, en solitario. Una travesía que implica gran concentración y fortaleza interna. "Estar tanto tiempo con uno mismo, no es tan fácil como parece".  Deportista nata, practicante de gimnasia olímpica, atletismo, yoga y running, además de piloto comercial de aviones mono motor. La mexicana se enamoró del velerismo a los 24 años de edad y, desde entonces, se planteó la meta de librar esta prueba. Tras largos entrenamientos y búsquedas de patrocinio, se convirtió en la primera mexicana en cruzar el Atlántico de esta manera.  “No me he acostumbrado nunca a la soledad, es difícil estar tanto tiempo sola, estoy 24 horas conmigo y en ese tiempo oigo mucho a la mente y me tengo que animar”. Las hazañas más difíciles, a veces, se libran desde lo interior.  Me pareció apropiado hacer mención a esta mujer y a su triunfo porque implicó un esfuerzo mental y emocional sumamente fuerte y viene un poco en el  mood  en que les he estado hablando estos días.       
   
     “ La única manera de alcanzar un reto o un sueño es intentándolo, si no nunca probaríamos el sabor del triunfo ni del fracaso, que en ambos casos nos lleva a mejorar ” 
   
  
       Cuando uno se plantea una misión y entiende por qué está aquí, ese camino hacia la meta va nutriéndose de sentido, día a día. Es lo que evita que naufraguemos en medio del mar y lo que mantiene nuestro velero con rumbo firme ante la adversidad.   

Un velero, una hazaña y un reto que dejó más que un nombre en alto, miles de donativos a escuelas y niños necesitados.

Galia Moss ha sido la primera mujer en recorrer el Océano Atlántico en un velero, en solitario. Una travesía que implica gran concentración y fortaleza interna. "Estar tanto tiempo con uno mismo, no es tan fácil como parece".

Deportista nata, practicante de gimnasia olímpica, atletismo, yoga y running, además de piloto comercial de aviones mono motor. La mexicana se enamoró del velerismo a los 24 años de edad y, desde entonces, se planteó la meta de librar esta prueba. Tras largos entrenamientos y búsquedas de patrocinio, se convirtió en la primera mexicana en cruzar el Atlántico de esta manera.

“No me he acostumbrado nunca a la soledad, es difícil estar tanto tiempo sola, estoy 24 horas conmigo y en ese tiempo oigo mucho a la mente y me tengo que animar”. Las hazañas más difíciles, a veces, se libran desde lo interior.

Me pareció apropiado hacer mención a esta mujer y a su triunfo porque implicó un esfuerzo mental y emocional sumamente fuerte y viene un poco en el mood en que les he estado hablando estos días. 

La única manera de alcanzar un reto o un sueño es intentándolo, si no nunca probaríamos el sabor del triunfo ni del fracaso, que en ambos casos nos lleva a mejorar


Cuando uno se plantea una misión y entiende por qué está aquí, ese camino hacia la meta va nutriéndose de sentido, día a día. Es lo que evita que naufraguemos en medio del mar y lo que mantiene nuestro velero con rumbo firme ante la adversidad.