Magdalena Carmen Frida Kahlo fue, más que una artista, una muy compleja mujer mexicana que tomó el arte como mecanismo para exorcizar lo doloroso de su realidad y lo profundo y tormentoso de su pensamientos.   Desde la infancia, el dolor se convirtió en una sombra, que la acompañó durante su vida. Primero, una poliomielitis que la inmovilizó durante meses y le dejó secuelas permanentes en una de sus piernas y, a los 18 años, un descomunal accidente la condenó a largos períodos en cama, sin poder moverse, y cerca de 32 operaciones. Durante estos momentos, se le fue colocado una especie de caballete, que le permitiese pintar acostada y una serie de espejos para poder plasmar sus icónicos autorreatratos  y fue ahí cuando comenzó a acercarse a la pintura.      
   
     “ Me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco. ” 
   
   — Frida kahlo 
      Uno de sus mayores sueños era poder tener hijos. Esta posibilidad se vio castrada ante las secuelas físicas de aquel accidente, que desembocó un aborto difícil de aceptar y un diagnótico que dejaba pocas expectativas a la posibilidad de ser madre.  En su arte, Frida expresa la dualidad de sus anhelos, frente a la frustración de su realidad. Una vida llena de dolor, sufrimiento y desengaño, que transformó en arte, sensaciones, exposición y trascendencia.       
   
     “ Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú. ” 
   
   — Frida Kahlo 
          

Magdalena Carmen Frida Kahlo fue, más que una artista, una muy compleja mujer mexicana que tomó el arte como mecanismo para exorcizar lo doloroso de su realidad y lo profundo y tormentoso de su pensamientos. 

Desde la infancia, el dolor se convirtió en una sombra, que la acompañó durante su vida. Primero, una poliomielitis que la inmovilizó durante meses y le dejó secuelas permanentes en una de sus piernas y, a los 18 años, un descomunal accidente la condenó a largos períodos en cama, sin poder moverse, y cerca de 32 operaciones. Durante estos momentos, se le fue colocado una especie de caballete, que le permitiese pintar acostada y una serie de espejos para poder plasmar sus icónicos autorreatratos  y fue ahí cuando comenzó a acercarse a la pintura.

Me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco.
— Frida kahlo

Uno de sus mayores sueños era poder tener hijos. Esta posibilidad se vio castrada ante las secuelas físicas de aquel accidente, que desembocó un aborto difícil de aceptar y un diagnótico que dejaba pocas expectativas a la posibilidad de ser madre.

En su arte, Frida expresa la dualidad de sus anhelos, frente a la frustración de su realidad. Una vida llena de dolor, sufrimiento y desengaño, que transformó en arte, sensaciones, exposición y trascendencia. 

Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú.
— Frida Kahlo