A los cuatro años, la pequeña Jane pasó horas refugiada en el gallinero de una casa de campo, esperando el momento preciso en que la gallina pusiese un huevo. Su mamá la buscó por toda la casa, hasta encontrarla y la niña, feliz, le contó su hallazgo. Este hecho fue tan solo una muestra de la huella inmensa que dejaría Jane Goodall.  Su conexión con los animales es absolutamente nata. Su pasión la llevó a adentrarse en el mundo de los chimpancés, hasta ser adoptada como una más de la manada y poder dar a conocer la forma de vida de esta especie y su estrecha relación con el ser humano. "Lo único que nos diferencia de los chimpancés es la capacidad de tener un lenguaje, que nos permite poner en palabras algo intangible".   Goodall es una mujer tímida hasta que le toca hablar sobre los animales. En esos momentos, se enviste de pasión, de deseo de comunicar y dar a conocer un mundo maravilloso para sus ojos. Es difícil no contagiarse de esa energía cuando se le escucha tocar el tema.  Pionera en el área, con aportes inmesurables a la ciencias y grandes reconocimientos, Jane Goodall es ejemplo de que la pasión es la vitamina más importante para movilizarnos y comernos el mundo. La pasión por algo alimenta la paciencia, la astucia, el entusiasmo y las ganas; y, la combinación de todo esto, es un éxito absoluto.  

A los cuatro años, la pequeña Jane pasó horas refugiada en el gallinero de una casa de campo, esperando el momento preciso en que la gallina pusiese un huevo. Su mamá la buscó por toda la casa, hasta encontrarla y la niña, feliz, le contó su hallazgo. Este hecho fue tan solo una muestra de la huella inmensa que dejaría Jane Goodall.

Su conexión con los animales es absolutamente nata. Su pasión la llevó a adentrarse en el mundo de los chimpancés, hasta ser adoptada como una más de la manada y poder dar a conocer la forma de vida de esta especie y su estrecha relación con el ser humano. "Lo único que nos diferencia de los chimpancés es la capacidad de tener un lenguaje, que nos permite poner en palabras algo intangible". 

Goodall es una mujer tímida hasta que le toca hablar sobre los animales. En esos momentos, se enviste de pasión, de deseo de comunicar y dar a conocer un mundo maravilloso para sus ojos. Es difícil no contagiarse de esa energía cuando se le escucha tocar el tema.

Pionera en el área, con aportes inmesurables a la ciencias y grandes reconocimientos, Jane Goodall es ejemplo de que la pasión es la vitamina más importante para movilizarnos y comernos el mundo. La pasión por algo alimenta la paciencia, la astucia, el entusiasmo y las ganas; y, la combinación de todo esto, es un éxito absoluto.